La Tortuga Marina: características, alimentación, y más

La tortuga marina son consideradas reptiles de imponente tamaño, que por lo general llegan a salir a la superficie para lograr respirar el aire que les brindan los mares tropicales y subtropicales del mundo. Su fuerte caparazón se encuentra compuesto por dos partes, una superior denominada caparazón y una inferior llamada plastrón.

¿Qué es la Tortuga marina?

Las tortugas marinas catalogadas dentro de los reptiles, ya que los mismos poseen en su organismo sangre fría. Esto simboliza que estas criaturas se encuentran muy entrelazadas con otros reptiles tales como las víboras, incluso los cocodrilos y la mayoría de los lagartos que han pisado la tierra.

En este sentido, hay que mencionar que en el caso de estas criaturas como lo son los reptiles, muchos de ellos suelen tener por lo general una similitud en su sistema u organismos. En el caso de las tortugas, las mismas se les llega a comparar por las características del corazón, dado que estos animales poseen tres ventrículos y su piel es llena de escamas. (ver artículo: Tortugas).

Ahora bien, existen dos (2) grupos diferentes de tortugas marinas. Dentro de este primer grupo están los llamados Cheloniidae, conformado por un grupo de tortugas que poseen las denominadas placas córneas, que por lo general suelen cubrir la zona externa del caparazón y que se encuentra formada por queratina.

El segundo grupo de tortugas es el denominado Dermochelyidae, y se encuentra conformado por las tortugas que normalmente su piel tiene una textura de cuero, aunque su caparazón es igual que el de las demás especies.

En el caso de estas especies de tortugas, por lo general resulta un poco complicado diferenciar a los machos de las hembras de la especie, ya que los mismos son casi iguales en volumen como en tamaño.

En términos generales, las tortugas de mar llegan a pasar toda su vida tanto en el mar como en los océanos, siendo así que su sistema tanto óseo como muscular se encuentra estructurado para poder desplazarse a través de las aguas, de forma rápida y estilizada.

Ahora bien, en la etapa de anidación de estos reptiles la hembra recurre a tierra firme para colocar los huevos, siendo un proceso muy lento y muy arduo para ellas, ya que su organismo no se encuentra estructurado para ese tipo de procedimiento.

Estas criaturas son muy decididas, ya que las mismas llegan a establecer desde que ascienden del agua, su zona de confianza tan solo con un fin, que es el de colocar los huevos en la arena; habiendo culminado su tarea las hembras regresan al agua. Este proceso generalmente tiene un tiempo de duración entres unas dos (2) y tres (3) horas.

Generalmente estas criaturas marinas suelen tener una vida en soledad. Por otro lado, no suelen ser territoriales, siendo normal que estos reptiles se adapten a varios hábitat. Aunque habitualmente la única forma de encontrar a estos reptiles en conjunto es cuando les toca migrar, y por consiguiente aparearse.

Este tipo de reptiles, pueden llegar a tener un tiempo de vida dentro de un alrededor de los cincuenta (50) a los ochenta (80) años. En la actualidad muchas personas y organizaciones se encuentran luchando por la conservación de esta especie.

Muchas de estas organizaciones protegen el hábitat natural de estas especies, ya que esta es la clave para que las mismas puedan llegar a reproducirse. La mayoría de estas tortugas marinas logran vivir toda su vida bajo cautiverio, y logran desarrollar la capacidad de reproducirse con éxito en su medio natural.

Características de la tortuga marina

Muchas son las características que poseen estas especies marinas, ya sea por sus distintos niveles de altura, grosor o formas y hasta de tonalidades. Un ejemplo que podemos citar es la tortuga golfina, que por lo general no llega a pesar menos de los cuarenta y cinco (45) kilogramos.

Otro ejemplo de estas características tan singulares es la tortuga laúd, donde su peso llega a variar y al mismo tiempo oscilar entre los trescientos (300), hasta por lo menos los seiscientos (600) kilogramos.

Ahora bien, otra de las características que poseen estos animales es lo grueso de su caparazón, siendo una característica muy notoria y punto clave para distinguirlas; ahora bien, esta coraza logra unirse desde los extremos, siendo una ventaja imprescindible para lograr protegerse de los riesgos así como de otros animales.

A partir de allí hay que mencionar otra de las características que poseen estas especies, aunque por lo general no se ve, es que las tortugas marinas tienen un sistema óseo tanto en su interior como en su parte externa. Siendo esta característica particular y especial de estos animales, ya que muy pocos seres que hoy habitan en el mundo no disponen de ambas.

Ahora bien, en cuanto a su musculatura externa la misma les brinda protección necesaria para evitar ser devorados por otros depredadores con gran facilidad, además está compuesta por dos pares proporcionales de huesos.

Siendo así, el nombre científico que lleva el caparazón de estas criaturas es plastrón, y por otro lado debajo de su estómago la capa de grasa que los acompaña se les denomina calipee. En cuanto a la estructura ósea interna de estas criaturas marinas, la misma logra mantener la forma de los músculos, uniéndolos al esqueleto externo.

Ahora bien, normalmente estos caparazones no suelen ser análogos ya que tanto la forma, como los contrastes y textura de este pueden llegar a tener modificaciones leves, por supuesto dependerá del tipo de especie. Siendo otra característica imprescindible y de lo que no hay duda es de su extraordinaria preciosura.

Además de sus dos pares de patas que han desarrollado con su cadena evolutiva, estas especies cumplen con dos funciones como lo son el de desplazarse para nadar así como para caminar en la arena. En razón de lo anterior, las tortugas marinas pueden utilizar sus patas como aletas, e a llegado a creer que estas mismas aletas son sensibles al contacto. (ver artículo: La Malaria).

Por otro lado se sabe que las aletas de atrás de la tortuga son de gran utilidad en el mar, ya que los mismos establecen un equilibrio extraordinario, así como su estabilidad en el mar; en este sentido, estas aletas son capaces de brindarle una capacidad de navegabilidad bastante amplia hacia distintas direcciones, tanto en tierra firme como al sumergirse en el agua.

Una de las cosas que poseen las tortugas y que más estremece al ser humano, es la longitud de su cuello largo y bastante elástico.

En este sentido, el cuello de estas especies por lo general se encuentra conformado por (8) ocho vertebras que conectan con la columna vertebral. Pero no solo esta característica es la que más impresionante, sino su facilidad de poder resguardarlo con mucha habilidad y desenvoltura en su caparazón, aunque no les resulta tan fácil moverlo.

Otras de las características de estas tortugas es que por lo general las mismas no suelen tener dientes, sin embargo, sus mandíbulas tienen forma de pico para poder mordisquear y comer con mayor facilidad los alimentos que se encuentran en su dieta. Ahora bien, las tortugas no suelen tener orejas visibles, sino todo lo contrario, tiene unos oídos internos que  se encuentran recubiertos por su piel.

Estas criaturas marinas a pesar de esto suelen escuchar muy bien, incluso a bajas frecuencias, adaptando sus oídos al agua con el fin de solo poder escuchar vibraciones en la parte interna del mismo.

Muchos piensan que esta parte del oído fue modificada para lograr protegerse de forma más eficaz de los depredadores y de igual forma para hacer más sencillo la búsqueda de su alimento. Es por ello que muchas de las personas llegaron a establecer que los oídos de las tortugas marinas son más desarrollados en su parte interna con la evolución.

De igual forma su sentido del olfato es muy bueno ya que las mismas lo emplean para lograr ubicar a sus presas. Siendo así, que muchos creen que los más jóvenes de la especie lo emplean para descubrir su ruta al mar.

Otra característica particular de estas especies, es su fácil regulación de temperatura cuando realiza actividades. Un ejemplo de esto es cuando la tortuga necesita calentarse, por lo que precipita la velocidad nadando; pero si por el contrario necesita enfriar su cuerpo, la misma va desciendo a las zonas más hondas.

Estas especies marinas suelen ser muy longevas, es decir, pueden llegar a vivir mucho. Incluso se han reportado casos donde las mismas han llegado a vivir de los ciento cincuenta (150) a los doscientos (200) años, por medio del cual, en comparación con la vida de los humanos, es bastante.

Criaturas torpes y lentas en la arena, pero en el agua donde pasan gran parte de su vida suelen nadar con mucha agilidad, dado que su anatomía les cede la capacidad de poder desplazarse en el agua por horas, y recorriendo largas distancias sin llegar a quemar gran cantidad de calorías como de energía.

Otra de las tantas características especiales que poseen las tortugas es en la zona de sus ojos, ya que las mismas cuentan con un par de párpados, pero además de esto sus ojos llegan a expedir el agua salada que llegan a beber junto con la comida, es por ello que existe una afirmación bastante particular a cerca de estas criaturas, ya se dice que a las mismas se las ha visto llorar.

Al momento de distinguir al macho de la hembra resulta ser muy difícil, por lo que tras el paso del tiempo, científicos descubrieron cómo distinguirlos y es a través de nada más y nada menos que por sus colas, mientras que las hembras poseen una cola muy menuda, no llegando a pasar sus aletas traseras.

Los machos de la especie llegan a tener una cola alargada, que puede llegar a extenderse mucho más a través de sus patas traseras.

Nombre científico

En el ámbito científico la tortuga marina lleva por nombre Chelonioidea, es por ello que este grupo se encuentra conformado por un conjunto de cinco (5) especies que se mencionarán a continuación:

La llamada tortuga taúd, siendo esta una especie de grandes dimensiones, tanto así que ha sido considerada la más enorme de todas estas criaturas marinas, ya que su longitud ha llegado a alcanzar hasta los dos (2) metros, mientras que su peso es mucho mayor a los novecientos (900) kilogramos.

Su caparazón está estructurado de tal forma que posee cinco (5) costados, llegándose a sumergir a casi un (1) kilómetro; en cuanto a sus nidos, la hembra de la especie suele colocarlos en las playas del trópico, pero cuando se encuentra migrando puede llegar a anidar en las arenas de Canadá sin ningún inconveniente.

Otra de las especies que conforman esta familia de las Chelonioideas es la tortuga verde, contando con un tamaño considerable, su caparazón que puede llegar a extenderse hasta un alrededor de los tres (3) metros. Su peso ronda los trescientos cincuenta (350) kilogramos.

Siendo que estas tortugas tienen un caparazón muy llamativo por sus colores vivos; muy atractivos a la vista, aunque se ha visto que desde muy chicas estas tortugas son carnívoras, pero tras el paso del tiempo y tras llegar a su etapa adulta solo llegan a comer vegetación. Estas tortugas llegan a habitar y migrar a las zonas tanto tropicales como subtropicales.

Seguido de esto tenemos a la tortuga boba, que es una especie cuyo caparazón suele ser de color marrón con tonalidades rojizas. Por otro lado esta criatura posee un cráneo grande y algo más proporcional que otras tortugas, es por ello que ésta tortuga llega a medir casi los tres (3) metros de longitud, llega a pesar hasta los ciento ochenta (180) kilogramos, y su dieta se basa más que todo en pequeños crustáceos, y medusas.

La tortuga carey, es otra de las tortugas que conforman esta familia, su nombre se debe a la forma de su boca que es una especie de pico, siendo muy similar al de las aves. Es una de las especies en peligro de extinción por la belleza de su caparazón, y su dieta se basa más que todo en esponjas.

En cuanto a la tortuga lora, una de las últimas especies que hay que mencionar por su pequeño tamaño en comparación con otras tortugas marinas, siendo que la misma llega a medir hasta unos treinta (30) centímetros y con un peso dentro de un alrededor de los cuarenta y cinco (45) kilogramos. Su dieta es en base de cangrejos.

Alimentación de la tortuga marina

La dieta de la tortuga marina en generalmente no es a base de pura vegetación, sino que puede llegar a alimentarse a partir de algas marinas, así como esponjas, moluscos, cangrejos, ciertos peces pequeños y hasta de coral, ya que él mismo les proporciona el calcio necesario para fortalecer su caparazón.

Sin embargo, si bien su alimentación abarca una amplia gama de alimentos, muchas de estas especies han llegado a variar, conforme al espacio geográfico que habitan o también en base a su edad, dentro de esta variabilidad se incluyen a los pulpos, medusas y vegetación marina.

Hábitat

Las tortugas marinas se encuentran distribuidas a nivel global, pero la mayoría no llega a escoger la playa o el lugar exacto para anidar, pero lo que sí es importante acotar es que algunas de las tortugas marinas prefieren las playas del Caribe, otras llegan a establecer su hábitat en sitios muy alejados como las costas de Australia.

Siendo que su geografía marina abarca la mayoría de los océanos de la tierra, pero muchas tortugas también logran mantenerse en una misma región toda su vida. Un ejemplo de ello, es la tortuga plana que naturalmente ha llegado a establecerse en aguas Australianas, más en específico en la parte norte. (ver artículo: Las serpientes).

Reproducción de la tortuga marina

Año tras año, cada especie de estas tortugas de mar suelen llegar a aglomerarse en varias zonas del océano para lograr cumplir con un solo fin, que es el de aparearse. Luego de esto y tras el paso de unos escasos meses, las tortugas marinas hembras de cada especie deben salir del mar, llegando a las playas para posteriormente profundizar en la arena para sus nidos y colocar sus huevos.

Luego de haber salido del mar, la hembra se va desplazando por la playa hasta sentirse cómoda en un lugar apropiado para expulsar los huevos. Es importante mencionar que si llegan a estresarse o llegan a ser perturbadas por algún ruido o ráfaga de luz, la misma se devolverá al mar sin haber desovado.

Siendo así, luego de que la hembra ha logrado conseguir un sitio propicio para excavar y formar su nido a través de sus aletas de atrás de atrás, la misma forma un hoyo tan profundo que pueda encajar su cuerpo y quedar como una vasija de forma extendida.

Es por eso que este proceso de excavar un hoyo en la arena es muy delicado, ya que a pesar de que la tortuga va sacando la arena de un lado a otro, la misma tiene que medir la altura del hoyo para finalmente desovar.

Seguido de esto, cuando el hoyo ya se encuentra terminado, la tortuga marina hembra deja caer los pequeños huevos dentro de él, estos mismo huevos llegan a caer hasta dos (2) a la vez en la arena. Mientras la hembra se encuentra en este proceso a su vez la misma le van saliendo lágrimas, pero se cree que es para lograr mantener ambos ojos humectados y separados de la arena que le pueda caer en el rostro.

Este ritual de profundizar en la arena para luego colocar los huevos o desovar es por lo general en horas de la noche, aunque existen especies que lo hacen en el transcurso del día, un ejemplo de ello es la denominada tortuga golfina, donde las creencias de los lugareños hacen creer que las hembras de esta especie llegan todos los años a excavar sus nidos, en las mismas costas donde alcanzaron a ver la luz por primera vez.

Ahora bien, los huevos llegan a alcanzar un diámetro entre los cuatro (4) a los siete (7) centímetros. Siendo así, una tortuga marina hembra puede llegar a colocar hasta unos cien (100) huevos. Sin embargo existen otras especies como es el caso de las tortugas marinas verdes, que pueden llegar a desovar hasta un alrededor de los ciento cuarenta y dos (142) huevos.

Finalmente cuando la tortuga marina hembra ha culminado con su misión, que es desovar los huevos dentro de la arena, las mismas empiezan a cubrirlos con la misma arena, pisándola luego de haber cubierto el nido.

Este tipo de proceso con la arena, suele ser efectivo para evitar que otros depredadores como lo son los cangrejos de playa excaven y lleguen ellos para comerlos; siendo así que luego de que la tortuga marina hembra realiza este ritual, deja el nido para ir de vuelta al mar.

Por lo general las tortugas marinas hembra pueden llegar a colocar huevos cada dos (2) semanas, por ser su periodo de reproducción, siendo así que en una (1) temporada pueden llegar a crear hasta ocho (8) nidos, es decir, dando un total de hasta unos mil (1000) huevos.

Esto es debido a que las que las tortugas marinas al nacer, la mayoría no sobrevive luego de haber eclosionado, mientras que el otro porcentaje de tortugas que llegan al mar no llegan a su etapa adulta.

Se estima que la tortuga marina hembra al momento de excavar el nido en un sitio muy bajo de la costa, puede llegar a existir un porcentaje muy alto de que estos huevecillos depositados en la arena lleguen a ser destruidos, producto de las mareas tan agresivas, así como de la incidencia de las lluvias en la playa.

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Otro factor determinante es el nivel de la temperatura que posea el nido, ya que muchos científicos estiman que si las futuras tortuguitas que se encuentran en etapa de incubación están sometidas ciertos niveles de temperatura relativamente altos, la mayor parte de las tortugas serán hembras, pero si ocurre todo lo contrario y los huevos han estado sometidos a temperaturas muy por debajo de ese nivel de temperatura estimado, estas crías serán machos.

En peligro de extinción

Actualmente las tortugas marinas y según datos de las organizaciones mundiales que se encuentran a favor de la preservación de estas especies, las mismas son catalogadas como animales en peligro de extinción, siendo así que estas criaturas marinas poseen una alta posibilidad de llegar a desvanecerse del estado de vida salvaje.

Este último ciclo que se menciona, es de por sí la última etapa antes ser considerada extinta en su totalidad. Se estima que la causa primordial es la reducción de su población, así como su aprovechamiento por parte del hombre, dado que los mismos excavan sus nidos hasta llegar a extraer a los huevos, así como la caza de su carne y de su caparazón para hacer moldes ornamentales.

A pesar de esto, estas circunstancias no son las únicas amenazas que enfrentan estas especies, ya que con el paso del tiempo se han agregado nuevas y espantosas complicaciones por parte del hombre, vale mencionar su captura por las redes pesqueras, así como la contaminación de los mares y océanos, trayendo como consecuencia la decadencia de su hábitat natural.

Una de las cosas que más afecta su hábitat es el turismo, que llega a ocasionar de forma inconsciente ya que si bien el hombre es la amenaza más directa de estas especies, al acudir a las playas donde las tortugas marinas desovan los huevos, al momento de que estos pequeños ven la luz por primera vez muchos deciden recogerlas y tomarse fotos.

Siendo lo anterior muy perjudicial, ya que las mismas quedan desorientas y hace por consiguiente que ellas mismas sean presa fácil para otros depredadores como las gaviotas. La inconsciencia del hombre es lo que realmente ha ocasionado no solo un daño en el ecosistema, sino en específico a estas especies marinas como otras, tales como las ballenas y los delfines.

Otro factor preponderante que afecta a estas criaturas es la variación del cambio climático, llegando a ocasionar un impacto bastante significativo en el ciclo de vida de estas especies, a tal punto que esta misma variación afecta el sexo de la descendencia.

Así como el derretimiento de los polos y el incremento de las aguas en la costa, ocasionando una considerable disminución en el volumen de las playas para poder anidar.

Un consejo muy importante que se puede mencionar en este artículo y para crear conciencia en las personas, es que a pesar de todo, muchas organizaciones a nivel mundial actualmente se encuentran ayudando a las tortugas para que las mismas ya no sean consideradas en peligro de extinción. (ver artículo: Reptiles).

Muchas personas comunes pueden ayudar sin necesariamente ser parte de estas organizaciones, con tan solo cuidar las playas, mares y en general preservando las costas que son el hábitat que frecuentan estas especies, y dejando de utilizar los caparazones de las mismas como decoraciones, incluso dejar de consumir sus huevos o carne. Siendo así que muchos países han llegado de restringir su pesca y caza, un ejemplo de ello es Norteamérica.

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